El dolor crónico es uno de los retos más frecuentes y complejos que enfrentamos al cuidar a personas mayores. No se trata solo de una molestia física, sino de una carga emocional que puede afectar su calidad de vida, su estado de ánimo y su autonomía. Como cuidadora con experiencia en Málaga, he acompañado a muchos mayores en su lucha diaria contra el dolor, y quiero compartir contigo algunas claves para aliviarlo de forma práctica, empática y segura.
Entendiendo el dolor crónico en la vejez
El dolor crónico se define como aquel que persiste durante más de tres meses. En personas mayores, suele estar asociado a enfermedades como la artrosis, osteoporosis, neuropatías, problemas de circulación, o incluso secuelas de operaciones. A veces, el dolor es difícil de describir o diagnosticar, y por eso es esencial prestar atención a los pequeños gestos: un cambio de humor, el rechazo a ciertas actividades, o incluso el insomnio pueden ser señales de que algo no va bien.
1. La escucha activa: el primer paso para aliviar
Muchas veces, lo más importante no es encontrar la solución inmediata, sino escuchar. Pregunta con frecuencia:
—¿Dónde te duele hoy? ¿Cómo lo sientes?
Dale espacio para expresar su malestar sin minimizarlo. A veces, las personas mayores han aprendido a convivir con el dolor en silencio, pensando que “es lo normal por la edad”. Cambiar esa idea es clave para comenzar a buscar alivio.
2. La importancia de un diagnóstico médico claro
Antes de aplicar cualquier técnica o tratamiento, es fundamental contar con una evaluación médica. Asegúrate de que tu familiar ha sido visto por su médico de cabecera o un especialista en dolor. Existen unidades específicas para el tratamiento del dolor en muchos hospitales públicos y privados en Málaga.
Una vez identificado el origen del dolor, podremos actuar con más precisión.
3. Medicación: control con responsabilidad
En muchos casos, el uso de analgésicos, antiinflamatorios o relajantes musculares puede ser necesario. Sin embargo, es fundamental no automedicar y respetar siempre la dosis prescrita por el profesional. Además, ten en cuenta que los mayores suelen ser más sensibles a ciertos medicamentos, por lo que hay que estar alerta ante mareos, confusión o somnolencia.
Como cuidadora, me aseguro de llevar un registro de la medicación, observar los efectos y comunicar cualquier cambio al médico o a la familia.
4. Ejercicio suave y adaptado
El movimiento, cuando está bien guiado, es uno de los mejores aliados contra el dolor. Actividades como caminar a diario, practicar ejercicios de estiramiento o seguir una rutina sencilla de fisioterapia pueden reducir notablemente la rigidez y el malestar.
En Málaga, hay centros especializados y profesionales que pueden orientar sobre ejercicios específicos. También puedes realizar actividades en casa como:
- Movilidad articular suave por la mañana
- Ejercicios en silla
- Terapia de movimiento con pelotas blandas o bandas elásticas
La constancia es la clave: mejor 10 minutos cada día que una hora una vez por semana.
5. Técnicas de calor y frío
Aplicar calor en zonas doloridas (como en la zona lumbar o las rodillas) puede ayudar a relajar los músculos y reducir el dolor. Usa mantas eléctricas, saquitos de semillas calentados al microondas o baños tibios.
Por otro lado, si hay inflamación, el frío es más efectivo. Una bolsa de gel frío envuelta en un paño puede aliviar la zona durante 15-20 minutos.
Siempre consulta con un fisioterapeuta si tienes dudas sobre qué aplicar.
6. Masajes y contacto físico
El masaje terapéutico no solo mejora la circulación y relaja los músculos, sino que también aporta bienestar emocional. Un contacto cálido, con respeto y cuidado, puede ser muy reconfortante. No hace falta ser masajista profesional para ofrecer un masaje en pies, manos o espalda. Lo importante es observar su reacción y adaptar la presión a su comodidad.
7. Técnicas de relajación y respiración
El dolor y la ansiedad van de la mano. Ayudar a tu ser querido a relajarse puede ser una forma muy eficaz de reducir la percepción del dolor. Algunas técnicas sencillas que puedes practicar son:
- Respiración abdominal lenta
- Visualización positiva (imaginar un lugar tranquilo)
- Música suave y sonidos de la naturaleza
- Aromaterapia con aceites esenciales como lavanda o eucalipto
Estas prácticas también pueden formar parte de la rutina de descanso antes de dormir.
8. Alimentación antiinflamatoria
Aunque no lo creas, lo que comen tus mayores puede influir en su dolor. Una dieta rica en frutas, verduras, pescado azul, frutos secos y aceite de oliva puede ayudar a reducir la inflamación. Evita los alimentos procesados, el azúcar en exceso y las grasas saturadas.
Como cuidadora, siempre animo a las familias a incorporar pequeños cambios en la alimentación que, con el tiempo, marcan una gran diferencia.
9. Apoyo emocional constante
No subestimes el impacto emocional del dolor crónico. Puede llevar a la tristeza, la irritabilidad o incluso la depresión. Acompaña con paciencia, valida sus emociones y busca momentos de distracción positiva. Una charla agradable, una actividad compartida o una simple caricia pueden cambiar su día.
10. Trabaja en equipo
El cuidado del dolor debe ser compartido entre familiares, cuidadores y profesionales. No cargues tú sola con la responsabilidad. Coordina con fisioterapeutas, médicos, terapeutas ocupacionales y, si lo necesitas, busca el apoyo de una cuidadora profesional como yo.
En resumen
Aliviar el dolor crónico en personas mayores no es una tarea sencilla, pero con empatía, constancia y una buena planificación, es posible mejorar su calidad de vida. Cada gesto, cada escucha, cada pequeño ajuste en su rutina puede marcar una gran diferencia.
Si necesitas ayuda o tienes dudas sobre cómo acompañar a tu familiar en este proceso, estaré encantada de ayudarte. Soy Ana Carolina, cuidadora profesional en Málaga, y estoy aquí para apoyarte con experiencia, cariño y compromiso.
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